Antología de críticas de arte
LITERATURA DEDICADA A HÉCTOR fCARRIÓN
El leñador de sombras: Héctor fCarrión, Rafael Soto Vergés (Poesía)
EL LEÑADOR DE SOMBRAS: HÉCTOR fCARRIÓN
Rafael Soto Vergés
No es el hacha, es el bosque
el que oleado en muérdagos condena
la vida, su retablo inaprehensible, a figuras de sombra. ¡Negro espacio
por entre los arbustos silenciosos¡
Meciendo las imágenes nocturnas de la visión secreta. ¡Fronda en ámbito
de creación sombría y temerosa¡
Cuando flamean los pasillos verdes de mayo prodigioso, las cornisas
en donde luce el ave acribillada
por la gubia del sol, embelesando
al leñador caído.
¡Norma¡ ¡Madera y talla resumida en voluntad concreta de las formas
y en la canción de la materia¡ ¡Leña y pájaro¡
¡Creación en melodía de lo oscuro¡
No es el hacha, es el bosque
¡Todos los ojos de la sombra buscan la desventura del cerezo¡
Y, sin embargo, va en su mano el fruto.
El cincel y el escoplo, desbrozando
la confusa melena de la noche y de las granjas verdes. Talla el gallo
su amor en las cortezas de la aurora.
¡Mirad la caja rústica de los pequeños dioses torneados¡
Quizás no sea el bosque, sino el hacha de los celestes vientos leñadores.
Porque, si no, ¿de dónde esta sabiduría
en el lugar sagrado de los brezos
y en la penumbra del taller lunático?
¿O, acaso, es el grito plata de los tordos, en la perpleja y alta oscuridad
el que afila la gubia de sus manos?
¡Artista de las sombras, leñador en barahúnda de las olas verdes
y la cellisca ciega¡ ¿Quién vigila
entre las confusiones del espacio y el telescopio trémulo del musgo?
Pecho como las aves. Mano armada
por loca artesanía taciturna
que el escalpelo de la muerte copia en su dibujo lúcido y premioso.
Así, bruñido en blanca fiebre,
como una palabra temblorosa entre las pardas hojas de la noche,
él anuncia la luz a machetazos,
persiguiendo la sombre en sus mudanzas.
La oscuridad, el viento de los bosques, y aquellos negros signos de los álamos
tornan la enloquecida brújula a su puño,
girando los maderos del velero húmedo
y los telares de las ramas y los colores de los nidos hondos
sueltos en chicharreo maravillado.
No es el hacha, es el bosque:
el calendario vuelto de los ojos
y las vegetaciones del pasado y la miseria del otoño aúreo.
Para que los retablos de la fronda
rediman las pupilas ciegas en su museo afilado y verde,
y en la apretada imagen de los frutos, dispersos por el aire de los cuervos.
Tornando así el emblema eterno de la rosa y los nombres cambiantes de los héroes
a su exacta escultura
de arcilla fugitiva y cabellera a pájaros.
La guitarra y el gallo,
el brujo azul cobalto y la veleta de los crisantemos.
El caballero de la capa y la melancolía como yerba lacia.
Al primer toque de campana, entre los vivos y los muertos,
vendrán corriendo descriptivamente por el prado rojo.
Así es como la sangre se ha hecho fuerte en su dilema de cubismo
y los dados de imágenes nunca repetirán las caras del ocaso.
¿Por qué, si ni la muerte es lo durable, no ha de tallarse el luto
de la existencia efímera en las sombras?
No es el hacha, es el bosque
el que empuña a esta mano prodigiosa.
“El leñador de sombras: Héctor fCarrión”, Expresionismo literario en Rafael Soto Vergés, Miguel-Héctor Fernández-Carrión (Héctor fCarrión), Madrid, Ediciones Libertarias/Prodhufi, 1993
+ Rafael Soto Vergés (1936-2004) poeta, dramaturgo, ensayista y crítico de arte. Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, de Málaga, Presidente de Honor del Centro de Estudios Poéticos Hispánicos, Sección Española del Hispanic Poetic Studies Center de la University of North Carolina at Greensboro (Estados Unidos), miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y Asociación Internacional de Críticos de Arte (con sede en París), Premio Nacional de Poesía Adonáis (1958), Medalla de la Fundación Gulbenkian (Portugal, 1971), Premio Internacional Ciudad de Cáceres (1993), Premio Andalucía de la Crítica (1994), Premio Ciudad de Valencia (1997)